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Viernes 15 de febrero de 2008
Un instrumento mide el intercambio de dióxido de carbono entre las hojas y el ambiente
Permite obtener información sobre la tasa de fijación y almacenamiento de las especies Desde hace un tiempo, las empresas dedican gran parte de la investigación y el desarrollo para obtener resultados tecnológicos que permitan hacer un seguimiento más exacto de la naturaleza en relación a los posibles cambios que se avecinan.
En esta dirección es que equipos como el Li-cor 6.400, un aparato que posibilita medir el intercambio de dióxido de carbono entre las hojas y el ambiente, se ha convertido en una herramienta de excelencia en el campo de la arquitectura de las plantas.
Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional del Comahue, así como otros grupos de trabajo de Bariloche, como el INTA, utilizan desde hace dos años esta tecnología en las plantas del género de las nothofagus, tales como la lenga, el ñire y el coihue.
"Hay escasa información sobre la tasa de fijación y aprovechamiento del carbono de estas especies. Con el desarrollo de los nuevos sistemas de medición de Fotosíntesis, se esta avanzando en el conocimiento de estos temas a nivel mundial", señaló la bióloga, Marina Stecconi.
"Esto ayudará a entender la capacidad de aclimatación de las especies a los lugares donde habitan y hacer estimaciones de las respuestas de cada especie a los cambios climáticos futuros", agregó.
El Li-cor 6.400 es un medidor de intercambio de dióxido, donde uno fija una tasa de concentración conocida y pone una hoja en una cámara donde se produce un consumo del dióxido que entra a la hoja para realizar la fotosíntesis, y entonces, entre el nivel de referencia y lo que se mide dentro de la cámara, surgirá una diferencia que se estima a través de cálculos que hace el aparato, resultando la tasa de fotosíntesis.
"Es un aparato que usamos distintos grupos de investigaciones de la universidad y del INTA de acá de Bariloche. En el país hay pocos, pero hay un auge de esto de ver como funcionan las plantas, su relación con el medio, también en la relación asociada a todo lo que es el cambio climático", destacó la investigadora.
Básicamente, mide los niveles de dióxido de carbono consumidos por la hoja viva en el proceso de fotosíntesis. Tiene dos analizadores de gas infrarrojo que miden la concentración de ese gas.
Con estos datos, el equipo calcula la tasa o velocidad de fotosíntesis que da idea del funcionamiento del mecanismo de fijación de carbono atmosférico en la planta. El carbono fijado es fundamental para la producción de cualquier compuesto orgánico.
Para los bosques templados de Sudamérica, donde dominan y abundan las especies de Notofagus, que significa "hayas del sur", hay escasa información sobre la tasa de fijación y aprovechamiento del carbono de estas especies.
Según explicó Stecconi, el aparato tiene en su cuerpo una consola y un cabezal. En la primera se encuentra toda la parte electrónica, la de registro de datos y la más "informática".
"Lo que hago es colocar la hoja en la cámara que está dentro del cabezal, y donde se encuentran los sensores, y espero que se aclimate. Se tiene que testear que el nivel de dióxido de referencia y el que está dentro de la cámara se encuentren emparejados. Después uno puede empezar a jugar con eso de diferentes formas", señaló.
"En general -agregó-, lo típico que se hace son las llamadas ’curvas de luz’. Uno va viendo como esa hoja responde a distintas intensidades de luz, entonces ahí se puede sacar mucha información de ver cual es la fotosíntesis máxima que puede llegar esa hoja, a que intensidad de luz, como responde a un sombreado".
Cada curva tarda aproximadamente unos veinte minutos. Se mide del eje principal una hoja, y de una rama lateral, que son más cortitas, otra hoja. Deben estar en la misma posición porque ya se sabe que hay variaciones en el funcionamiento dentro de un mismo brote.
"El proyecto de arquitectura de las plantas viene desde 1992. Hasta ahora veníamos mirando las plantas desde afuera, como es la forma, la morfología, cuánto crece por año, como podemos darnos cuenta que una planta creció hasta tal punto. Hace dos años se ganó un subsidio entre varios proyectos de investigación de acá y pudimos investigar si hubo avances en el funcionamiento", explicó.
Además de la fotosíntesis, el aparto permite medir la "conductancia" de la planta, que es la entrada y salida de agua a nivel de la hoja.
"El aparato lo obtuvimos de la secretaría de Ciencia y Técnica. En tanto, el convenio con la Asociación Civil Sembrar nos permitió acceder a las plantas que ellos tienen identificadas, saben su origen, de donde vino la semilla y otros datos que son muy importantes para el investigador", concluyó.
Fuente: http://www.derf.com.ar
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Comentarios
De: angel
E-mail: angel_chiva_09@hotmail.com
Fecha: 31/01/09 10:23
esta vien echa esta noticia y me ayudo mucho en mi tarea grasias De: angel
E-mail: angel_chiva_09@hotmail.com
Fecha: 31/01/09 10:23
esta vien echa esta noticia y me ayudo mucho en mi tarea grasias De: julliana lujan
E-mail: escorpio_crazy_17@hotmail.com
Fecha: 02/02/09 04:41
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